viernes, 28 de noviembre de 2014

La leyenda del verdadero amigo


Dice una linda leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron. 
El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: 

HOY, MI MEJOR AMIGO ME PEGÓ UNA BOFETADA EN EL ROSTRO. 

Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. 

El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. 

Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra: 

HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVÓ LA VIDA. 

Intrigado, el amigo preguntó: 

¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra? 

Sonriendo, el otro amigo respondió: 

Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.
La ratonera
Cierto día llegó a la granja un paquete. Un curioso ratón se asomó a la puerta de la entrada y vio a la esposa del granjero abriéndolo, pensando qué tipo de comida podría hallar allí..., cuando de repente vio con estupor que había una ratonera. Veloz como el rayo, corrió al patio de la granja y al establo, gritando:
- ¡Hay una ratonera en la casa! ¡Una ratonera!

Se acercó a la gallina, que estaba buscando lombrices en la tierra para sus polluelos y le advirtió:
- ¡Hay una ratonera!
- Discúlpeme, señor ratón -contestó la gallina-; entiendo que le suponga un problema, pero entienda que a mí y a mis polluelos no nos perjudica ni nos molesta de ningún modo

Llegó el ratón junto al cordero para avisarles:
- ¡He visto una ratonera en la granja!
Pero el animal le dijo:
- Vaya, es una lástima. No veo qué puedo hacer para ayudarle. ¡Espero que no le suceda nada!

Desesperado, el ratón fue corriendo hacia el establo y en cuanto vio a la vaca le dijo agitado:
- ¡En la casa hay una ratonera!
- ¿Cómo? -replicó ella indiferente-, ¿una ratonera? Pero entonces yo no estoy en peligro. ¿Acaso me incumbe...?

El ratón, apesadumbrado, se volvió a su cobijo con sumo cuidado, afrontando solo el peligro que le acechaba.

Aquella misma noche se escuchó un chasquido. La ratonera había alcanzado a su víctima... La mujer del granjero corrió al lugar, sin percatarse, en la oscuridad, que la trampa había agarrado la cola de una víbora venenosa. Se aproximó y la víbora la mordió con su veneno fatal.

El granjero la llevó rápidamente al hospital, de donde volvió con fiebre. Para alimentarla y aliviarla, su marido decidió hacer un buen caldo de gallina. Tomó, pues, el granjero un cuchillo y fue a buscar el principal ingrediente de la sopa: la gallina.

La enfermedad de ella se fue agravando, y los parientes y vecinos acudían a visitarla para animarle y ayudar al preocupado esposo. Para alimentarlos, mató al cordero.

Pero la mujer no resistió, y acabó falleciendo. Muchas personas asistieron al funeral. El pobre granjero, agradecido en la tribulación por la solidaridad de todos aquellos buenos amigos, resolvió matar a la vaca para dar de comer a todos.

Y así por causa de la ratonera, que no era asunto de nadie y a ninguno importaba, acabó siendo la causa de la desgracia de la granja entera

jueves, 28 de agosto de 2014

EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA "FAMILIA"
Tropecé con un extraño que pasaba y le dije perdón.  Él contestó: "Discúlpeme, por favor, no la ví".  Fuimos muy educados, nos despedimos y seguimos nuestro camino. Sin embargo, muchas veces en casa es otra historia al tratar a los nuestros, sean ancianos, adolescentes o  niños.
Más tarde, al estar cocinando, estaba mi hijo muy cerca de mí. Al  voltear casi le pego, "Quítate" le grité.
Él se retiró dolido, sin que yo notara lo duro que yo le hablé.  Al acostarme, Dios me dijo suavemente: "Trataste al extraño cortésmente. Pero abusaste del niño que amas.  Ve a la cocina y encontrarás unas flores en el piso, cerca de la puerta. Son las flores que cortó y te trajo, rosa, amarilla y azul. Estaba  calladito para darte la sorpresa y no viste las lágrimas que llenaron  sus ojos."
Me sentí miserable y empecé a llorar. Suavemente me acerqué y me arrodillé junto a su cama y le dije: "Despierta pequeño, despierta". ¿Son éstas  las flores que cortaste para mi?, sonrió y dijo: "Las encontré junto  al árbol. Las tomé porque son bonitas como tú, mami, en especial la azul".
"Hijo, siento mucho lo que hice, no te debí gritar".
Él contestó: "Está bien, mami. Yo te quiero de todos modos". "Yo  también te quiero mucho y me gustan las flores, especialmente la  azul".

Toma en cuenta que si algo te sucediera mañana, en cosa de días la empresa donde trabajas cubrirá el puesto que creías insustituible.
Pero la familia que dejas sentirá tu pérdida por el resto de sus vidas...
Piensa en ello, a veces nos entregamos más al trabajo y a la diversión que a nuestra familia...
 
¿No crees que es una inversión de tiempo poco inteligente?. Entonces,  ¿qué hay detrás de esta sencilla historia?... ¿Sabes lo que significa  FAMILIA en inglés? "FAMILY"
Father
And
Mother,
I
Love
You
Traducido al castellano, "Papá y Mamá, yo los amo".
MI PERRO FIEL
Una pareja de jóvenes tenía varios años de casados y nunca pudieron tener un hijo.
Para no sentirse solos compraron un cachorro y lo amaron como si fuera su propio hijo. El cachorro creció hasta convertirse en un grande y hermoso ejemplar. El perro los salvó en más de una ocasión de ser atacados por ladrones.
Siempre fue muy fiel, quería y defendía a sus dueños contra cualquier peligro.
Luego de siete años de tener el perro, la pareja logró tener el hijo tan ansiado. La pareja estaba muy contenta con su nuevo hijo y disminuyeron las atenciones que tenían con el perro, Éste se sintió relegado y comenzó a sentir celos del bebé; ya no era el perro cariñoso y fiel que tuvieron durante siete años.
Un día la pareja dejó al bebé plácidamente dormido en la cuna y subieron a la terraza a preparar una carne asada. Cual no fue la sorpresa cuando se dirigían al cuarto del bebé y ven al perro en el pasillo con la boca ensangrentada, moviéndoles la cola. El dueño del perro pensó lo peor y sacó el arma que llevaba y en el acto mató al perro.
Corre luego al cuarto del bebé y encuentra una gran serpiente degollada. El dueño comienza a llorar y exclamar:
¡He matado a mi perro fiel!.
Cuántas veces hemos juzgado a las personas, lo que es peor, condenamos sin investigar a qué se debe su comportamiento. Muchas veces las cosas no son tan malas como parecen, sino todo lo contrario.
La próxima vez que nos sintamos tentados a juzgar y condenar a alguien, recordemos la historia del perro fiel.
Aprenderemos a no levantar falsedades contra una persona, hasta el punto de dañar su imagen ante los demás. Debemos darnos cuenta que los sentimientos de las personas son frágiles y fáciles de dañar, pero difíciles de sanar. Autor anónimo.
LA HISTORIA DEL CARPINTERO
Había una vez un viejo carpintero que, cansado ya de tanto trabajar, estaba listo para acogerse al retiro y dedicarle tiempo a su familia.
Así se lo comunicó a su jefe, y aunque iba a extrañar su salario, necesitaba retirarse y estar con su familia; de alguna forma sobrevivirían.
Al contratista le entristeció mucho la noticia de que su mejor carpintero se retiraría y le pidió de favor que si le podía construir una casa más antes de retirarse.
El carpintero aceptó la proposición del jefe y empezó la construcción de su última casa pero, a medida que pasa el tiempo, se dió cuenta de que su corazón no estaba de lleno en el trabajo.
Arrepentido de haberle dicho que sí a su jefe, el carpintero no puso el esfuerzo y la dedicación que siempre ponía cuando construía una casa y la costruyó con materiales de calidad inferior.
Esa era, según él, una manera muy desafortunada de terminar una excelente carrera, la cual le había dedicado la mayor parte de su vida.
Cuando el carpintero terminó su trabajo el contratista vino a inspeccionar la casa.
Al terminar la inspección le dió la llave de la casa al carpintero y le dijo: "Esta es tu casa, mi regalo para tí y tu familia por tanto años de buen servicio".
El carpintero sintió que el mundo se le iba...
Grande fue la verguenza que sintió al recibir la llave de la casa, su casa. Si tan sólo el hubiese sabido que estaba construyendo su propia casa, lo hubiese hecho todo de una manera diferente.
Así también pasa con nosotros. A diario construímos relaciones en nuestras vidas, y en muchas ocasiones ponemos el menor esfuerzo posible para hacer que esa relación progrese.
Entonces, con el tiempo es que nos damos cuenta de la necesidad que tenemos de esa relación.
Si lo pudiésemos hacer de nuevo, lo haríamos totalmente diferente. Pero no podemos regresar.
Tú eres el carpintero. Cada día martillas un clavo, pones una puerta, o eriges una pared.
Alguien una vez dijo: "La vida es un proyecto que haces tu mismo. Tus actitudes y las selecciones que haces hoy construyen la casa en la cual vivirás mañana". ¡Construye sabiamente!
Recuerda... trabaja como si no necesitaras el dinero; ama como ni nunca te hubiesen herido; baila como si nadie te estuviera observando...
Para el mundo tal vez tu seas una sola persona, pero para una persona tal vez tú seas el mundo...

martes, 26 de agosto de 2014

Una flor

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Había una joven muy rica, que tenia todo: un marido maravilloso, hijos perfectos, un empleo donde le pagaban muy bien, una familia unida.Lo extraño es que ella no conseguía conciliar todo eso, el trabajo y los quehaceres le ocupaban todo su tiempo y su vida estaba mal en algunas áreas. Si el trabajo consumía mucho tiempo, abandonaba a sus hijos, si surgía algún problema, ella dejaba de lado a su marido… Y así  las personas que ella amaba eran siempre dejadas para después…

Hasta que un día  su padre, un hombre muy sabio, le dio un regalo: una flor muy cara y rarisima, de la cual había apenas un ejemplar en todo el mundo. Y le dijo:

“Hija, esta flor te ayudara mucho mas de lo que tu te imaginas! Únicamente necesitas regarla y podarla de vez en cuando, ocasionalmente conversar un poco con ella, y ella te dará a cambio ese perfume maravilloso y las más lindas flores.”

La joven la recibió emocionada, pues la flor era de una belleza sin igual. Mas el tiempo fue pasando, los problemas surgían  el trabajo consumía todo su tiempo, y su vida, que continuaba confusa, no le permitía cuidar de la flor.

Ella llegaba a casa, miraba la flor y aun estaba ahí, no mostraba ningún signo de debilidad o muerte, siempre, linda, perfumada. Entonces ella pasaba sin prestarle mas atención.

Hasta que un día, sin mas, la flor murió  Ella llego a casa y se llevo un susto! Estaba completamente muerta, sus raíces estaban resecas, sus flores caídas y sus hojas amarillas. La Joven se hecho a llorar y le contó a su padre lo que había acontecido.

Su padre entonces respondió: “Imagine que eso ocurriría ,y no puedo darte otra flor, porque no existe otra igual a ella, era única, así como tus hijos, tu marido, tus amigos y toda tu familia.


Todos son bendiciones que el Señor te dio, pero debes aprender a regarlos, podarlos y dar atención a ellos, pues así como la flor, los sentimientos también mueren. Tu te acostumbraste a ver la flor viva, siempre florida, siempre perfumada, y te olvidaste de cuidarla. Cuida a las personas que amas!”

Y tu? ¿Cuidas de las bendiciones que Dios te ha dado?
Proteges esa flor, pues forman parte de las bendiciones del Señor: El nos las dá, mas nosotros somos lo que debemos cuidar de ellas.

lunes, 25 de agosto de 2014

¡De hoy en adelante, me amaré!


  • Un día sin darme cuenta, de cómo o porqué, abrí los ojos vi la luz, y por primera vez me vi en el espejo con claridad, me reconocí, poco a poco. Fue difícil pero me reconocí.

Esos ojos llenos de ilusión, sí son, o no, sí…
¡Son los míos!
Esa boca, sonríe, es hermosa, cálida y muy suave. La toco y dibujo con mis dedos.
Es mía, sólo mía, este cuerpo, perfecto,
maravillándome emocionándome,
sorprendiéndome…
Miro todo el conjunto por varios minutos y mi mente se resiste a aceptar
que ♥ soy yo ♥.
Qué toda esa perfección soy yo,
que ese brillo que me extasía es mi propio ser, mi esencia.
¿Dónde estabas? –Le pregunto a mi propio reflejo-¿dónde te dejé y dónde te entregué? ¿Qué has hecho sin mí por tantos años? ¿Cómo lograste sobrevivir a mi olvido? ¿Así de fuerte eres?
Cuánto valor, te admiro, ¡espera!,
pero si soy yo, entonces…
es mi fuerza, es mi valor,
me admiro a mí misma.
Por primera vez en muchos años, se siente bien mi corazón, y tú pequeña compañera, brotas de mi ojos otra vez; pero esta vez es diferente, esta vez no sufro, esta vez soy feliz.
Ya nunca más estaré sola, soy yo: cuerpo y esencia, mente y corazón, no me abandonaré, nunca más.


¿Cuál es...?

¿El día más bello?
Hoy


¿El obstáculo más grande?
El miedo


¿El error mayor?
Abandonarse


¿La raíz de todos los males?
El egoísmo


¿La peor derrota?
El desaliento


¿Los mejores profesores?
Los niños


¿La primera necesidad?
Comunicarse


¿Lo que más hace feliz?
Ser útil a los demás


¿El misterio más grande?
La muerte


¿El peor defecto?
El mal humor


¿La persona más peligrosa?
La mentirosa


¿El sentimiento más ruin?
El rencor


¿El regalo más bello?
El perdón


¿La ruta más rápida?
El camino correcto


¿La sensación más grata?
La paz interior


¿El resguardo más eficaz?
La sonrisa


¿El mejor remedio?
El optimismo


¿La mayor satisfacción?
El deber cumplido


¿La fuerza más potente del mundo?
La fe


¿Las personas más necesarias?
Los padres


¿La cosa más bella de todas?
El amor
 


jueves, 21 de agosto de 2014

Cuenta una leyenda que hace tiempo un joven trabajador de una mina se quedó atrapado en la profundidad de los túneles, sin comida, sin agua y sin luz, pasaron las horas y habiendo acostumbrado sus ojos a la oscuridad, en un punto lejano del túnel vio una pequeñísima luz que coquetamente guiñaba, lentamente y tomándose de las paredes del túnel, se encaminó hacia la lucecilla, cuando la alcanzó se dio cuenta que era una pequeña y sucia roca a la que sobresalía una pequeña porción ligeramente transparente, que fue suficiente para reflejar la luz que le condujo a la salida de donde se encontraba atrapado.
Como recuerdo a lo sucedido, el joven trabajador tomó la roca y se la llevó, la limpió y se dio cuenta que entre más pulía más brillaba y con el paso del tiempo la roca fue adquiriendo un singular brillo.
Por las noches la admiraba contra la luz de las velas y se maravillaba de sus destellos, pero en una ocasión camino a su casa, volteó al suelo y vio una piedra de bonita figura, la tomó y tiró aquella roca que una ocasión fue su guía a la superficie. Se llevó la piedra de bonita forma a su casa, la limpió y al paso de los días de dio cuenta que por más que la puliera, la piedra seguía siendo la misma piedra, sin brillo, sin cambios, solo una piedra.
Volvió sobre sus pasos a buscar aquella roca que fue su luz un día, ya no la encontró en el lugar donde la había tirado. Levantó sus ojos y la vio, linda, esplendorosa y reluciente en manos de un hombre que supo aquilatar el verdadero valor de la roca, el brillo de sus destellos enorgullecían al hombre que la llevaba de su mano, porque aquella roca que un día guiñó tímidamente con su luz, era un puro y verdadero diamante.
Se acercó al hombre, lloró y le rogó que le devolviera su roca, le explicó lo que había significado en su vida y también le contó que había cometido el error más grande al tirar su diamante por una piedra del camino.
Serenamente el caballero le respondió que entendía perfectamente todo lo que le contaba y que lamentaba su gran perdida, pero que en sus manos el diamante alcanzó todo su esplendor y señorío, y que no estaba dispuesto a devolverlo, porque además el diamante titilaba alegremente en su mano y ese era su lenguaje de felicidad, que ahora le pertenecía y que para él era el tesoro más preciado en su vida, que no lo cambiaría ni por una montaña de piedras del camino... porque las piedras por mas que las pulas y trates de cincelarlas, siguen siendo piedras, sin brillo, sin destellos y nunca te llevarán a ningún lado.

Este escrito se lo dedique mi hija, para levantarle el autoestima en un momento difícil de su vida amorosa.
Un joven turista se encontraba en las playas de Cancún y era la primera vez que subiría en un paracaídas jalado por una lancha. Si conoces la playa, sabes que los lancheros prestan ese servicio, que consiste en que un paracaídas es amarrado por una cuerda a una lancha.
Entonces, la lancha inicia su recorrido mar adentro, con el turista sujeto al paracaídas con un arnés. Este corre con el paracaídas en la playa por unos instantes, hasta el momento en que el turista despega los pies del suelo, el paracaídas se eleva hasta el cielo y la persona junto con el.
Imagínate, el joven no sabía nadar y tenía las siguientes preguntas en su cabeza:
¿Qué pasará si la lancha me arrastra mar adentro, antes de que me eleve el paracaídas?
¿Qué tal si una vez en el cielo, me caigo de semejante altura?
A pesar del miedo, decidió actuar y confiar en la incertidumbre. Sabía que era una experiencia nueva y era natural tener miedo. Pero también sabía que la vida es eso, experiencias nuevas y que tenía que estar abierto ante la vida.
Se puso el arnés. Escuchó con nerviosismo las últimas indicaciones del instructor. “Ruuuuuum” se escuchó el sonido del motor de la lancha que iniciaba su recorrido al mar. El joven comenzó a caminar al principio y después a correr a medida que la velocidad aumentaba.
Y llegó el momento en que tuvo que pegar un salto para evitar caer al mar “¡Guuuuuaaaaaauuuuuu!” no lo podía creer, el paracaídas se elevó y en cuestión de segundos, estaba a muchos metros encima, viendo el mar y los hoteles de la ciudad, como si fueran casas de juguete. Y sintió paz.
“Qué emocionante, nunca me hubiera imaginado que sería tan fácil y divertido” y disfrutó de la hermosa vista desde el cielo.
¿Qué podemos aprender de este joven? Es natural tener miedo ante lo desconocido. La imaginación crea mil y un fantasmas pero son eso. Fantasmas. No existen en realidad y son auto-creados.
Mi pregunta es: ¿Cuántos de nosotros evitamos tener experiencias nuevas por temor a lo desconocido?
Aún más fuerte: ¿Cuántos miedos imaginarios has acumulado durante tu vida, que te han evitado experimentar cosas nuevas y ser feliz?
“Muchos sinsabores he tenido en la vida, la mayoría de los cuales nunca me han ocurrido”. Exacto. Si analizas tu vida a la luz del pasado, descubrirás que lo que más temes nunca pasó y cuando sucedió, resultó ser una experiencia única y placentera.
Te invito a que busques dentro de ti, aquello que has evitado hacer por mucho tiempo, por culpa de esos fantasmas imaginarios y lo hagas.
¿Y quién sabe? Quizás disfrutes de una hermosa vista del cielo, como el joven de la playa.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Era miércoles, 8:00 a.m., llegué puntual a la escuela de mi hijo -“No olviden venir a la reunión de mañana, es obligatoria - fue lo que la maestra me había dicho un día antes.

-“¡Pues qué piensa esta maestra! ¿Cree que podemos disponer fácilmente del tiempo a la hora que ella diga? Si supiera lo importante que era la reunión que tenía a las 8:30.

De ella dependía un buen negocio y... ¡tuve que cancelarla!

Ahí estábamos todos, papás y mamás, la maestra empezó puntual, agradeció nuestra presencia y empezó a hablar. No recuerdo qué dijo, mi mente divagaba pensando cómo resolver ese negocio tan importante, ya me imaginaba comprando esa nueva televisión con el dinero que recibiría.

Juan Rodríguez!” -escuché a lo lejos -“¿No está el papá de Juan Rodríguez?”-Dijo la maestra.
“Sí aquí estoy”- contesté pasando al frente a recibir la boleta de mi hijo.

Regresé a mi lugar y me dispuse a verla. -“¿Para esto vine? ¿Qué es esto?” La boleta estaba llena de seises y sietes. Guardé las calificaciones inmediatamente, escondiéndola para que ninguna persona viera las porquerías de calificaciones que había obtenido mi hijo.

De regreso a casa aumentó más mi coraje a la vez que pensaba:

“Pero ¡si le doy todo! ¡Nada le falta! ¡Ahora sí le va a ir muy mal!” Llegue, entré a la casa, azoté la puerta y grité: -“¡Ven acá Juan!” Juan estaba en el patio y corrió a abrazarme. -“¡Papá!” -“¡Qué papá ni que nada!” Lo retiré de mí, me quité el cinturón y no sé cuantos azotes le di al mismo tiempo que decía lo que pensaba de él. “¡¡¡¡ Y te me vas a tu cuarto!!!”-Terminé.

Juan se fue llorando, su cara estaba roja y su boca temblaba.

Mi esposa no dijo nada, sólo movió la cabeza negativamente y se metió a la cocina.

Cuando me fui a acostar, ya más tranquilo, mi esposa se acercó y entregándome la boleta de calificaciones de Juan, que estaba dentro de mi saco, me dijo:

  • “Léele despacio y después toma una decisión...”. 
Al leerla, vi que decía: BOLETA DE CALIFICACIONES Calificando a papá:

Por el tiempo que tu papá dedica :
  • Para jugar contigo: 6
  • Para enseñarte cosas 7
  • En abrazarte y besarte 6
  • Para ayudarte en tus tareas: 6
  • Para ver la televisión contigo: 7
  • Saliendo de paseo con la familia 7
  • Aconversar contigo antes de dormir: 6
  • Para escuchar tus dudas o problemas 6  
  • En contarte un cuento antes de dormir 6
Calificación promedio: 6.22

Los hijos habían calificado a sus papás. El mío me había puesto seis y sietes (sinceramente creo que me merecía cincos o menos) Me levanté y corrí a la recamará de mi hijo, lo abracé y lloré. Me hubiera gustado poder regresar el tiempo... pero eso era imposible. Juanito abrió sus ojos, aún estaban hinchados por las lágrimas, me sonrió, me abrazó y me dijo: -“¡Te quiero papito" Cerró sus ojos y se durmió.

¡Despertemos papas! Aprendamos a darle el valor adecuado aquello que es importante en la relación con nuestros hijos, ya que en gran parte, de ella depende el triunfo o fracaso en sus vidas.

¿Te has puesto a pensar que calificaciones te darían hoy tus hijos? Esmérate por sacar buenas calificaciones...

Gracias a Daysi una amiga que lo puso en su muro.. Ponlo tambien en el tuyo.. Vamos a crear conciencia.

martes, 19 de agosto de 2014

Verdad y Mentira 

Una vez Verdad y Mentira se encontraron en el camino. 

-Buenas tardes dijo Verdad. 

-Buenas tardes respondió Mentira-. ¿Cómo te va últimamente? 

-Me temo que no muy bien suspiró Verdad-. Son tiempos difíciles para alguien como yo. 

-Sí, ya veo dijo Mentira, echando una ojeada a las ropas harapientas de Verdad-. Parece que hace tiempo que no pruebas bocado. 

-A decir verdad, así es admitió Verdad-. Nadie quiere emplearme hoy en día. Dondequiera que voy, la mayoría de la gente me ignora o se burla de mí. Es desalentador, te lo aseguro. Empiezo a preguntarme por qué lo soporto. 

-Exactamente, ¿por qué? Ven conmigo, y yo te mostraré cómo llevarte bien. No hay motivos para que no puedas comer opíparamente, como yo, y vestir la mejor ropa, como yo. Pero debes prometer que no dirás una palabra contra mí mientras estemos juntos. 

Verdad hizo esa promesa y convino en llevarse bien con Mentira por un tiempo, no tanto porque le gustara su compañía sino porque tenía tanta hambre que desfallecería si no comía nada. Anduvieron por el camino hasta llegar a una ciudad, y Mentira lo condujo hasta la mejor mesa del mejor restaurante. 

-Camarero, queremos las mejores carnes, las golosinas más dulces, el mejor vino pidió, y comieron y bebieron toda la tarde. Al fin, cuando ya no pudo comer más, Mentira se puso a golpear la mesa llamando al gerente, que acudió a la carrera. 

-¿Qué clase de lugar es éste? protestó Mentira-. Hace una hora que le di a ese camarero una pieza de oro, y todavía no nos ha traído el cambio. 

El gerente llamó al camarero, quien dijo que ese caballero no le había dado un solo céntimo. 

-¿Qué? gritó Mentira, llamando la atención de todos los presentes-. ¡Este lugar es increíble! ¡Vienen a comer ciudadanos inocentes y respetuosos de la ley, y ustedes los despojan del dinero que han ganado con tanto esfuerzo! Son un hato de ladrones y mentirosos! ¡Me habrán engañado una vez, pero nunca más me verán de nuevo! Tenga! 

“Le arrojó una pieza de oro al gerente-. ¡Pero esta vez tráigame el cambio! 

Pero el gerente, temiendo por la reputación de su establecimiento, se negó a aceptar la pieza de oro, y en cambio le llevó a Mentira el cambio de la primera moneda que él afirmaba haber dado. Luego llevó al camarero aparte, y lo acusó de pillastre, y amenazó con despedirlo. Y por mucho que el camarero insistía en que ese hombre no le había dado un céntimo, el gerente se negaba a creerle. 

-Ay, Verdad, ¿dónde te has escondido? suspiró el camarero-. ¿Has abandonado a los trabajadores? 

-No, estoy aquí gruñó Verdad para sus adentros-, pero el hambre me nubló el juicio, y ahora no puedo hablar sin romper la promesa que hice a Mentira. 

En cuanto estuvieron en la calle, Mentira soltó una risotada y palmeó a Verdad en la espalda. 

-¿Ves cómo funciona el mundo? Me las apañé muy bien, ¿no crees? 

Pero Verdad se alejó de su compañero. 

-Prefiero morirme de hambre a vivir como tú “dijo. 

Y así Verdad y Mentira siguieron cada cual su camino, y nunca más viajaron juntos.
 

lunes, 18 de agosto de 2014

EL TREN DE LA VIDA
(Aportación de nuestra amiga Sonia Campos)

Hace tiempo. leí un libro que comparaba la vida con un viaje en tren. Una lectura extremadamente interesante, cuando es bien interpretada.
La vida no es más que un viaje en tren, repleto de embarques y desembarques, salpicado de accidentes, sorpresas agradables en algunos casos y de profundas tristezas en otros. Al nacer nos subimos al tren y nos encontramos con algunas personas, las cuales creemos que siempre estarán con nosotros en este viaje (nuestros padres).
Lamentablemente la verdad es otra. Ellos se bajarán en alguna estación dejándonos huérfanos de su cariño, amistad y su compañía irreemplazable.
No obstante, esto no impide que se suban otras personas que serán muy especiales para nosotros. Llegan nuestros hermanos, amigos y esos amores maravillosos.
De las personas que toman este tren, habrá también los que lo hagan como un simple paseo. Otros encontrarán solamente tristeza en el viaje. Y habrá otros que, circulando por el tren, estarán siempre listos en ayudar a quien lo necesite. Muchos al bajar, dejarán una añoranza permanente. Otros pasarán desapercibidos, que ni siquiera nos daremos cuenta que desocuparon el asiento.
Es curioso que algunos pasajeros, quienes nos son más queridos, se acomodan en vagones distintos al nuestro. Por lo tanto, se nos obliga hacer el trayecto separados de ellos. Desde luego, no se nos impide que durante el viaje, recorramos con dificultad nuestro vagón y lleguemos a ellos. Pero lamentablemente, ya no podremos sentarnos a su lado pues habrá otra persona ocupando el asiento. No importa; el viaje se hace de este modo: lleno de desafíos, sueños, fantasías, esperas y despedidas… Pero nunca habrá regresos.
Entonces hagamos este viaje de la mejor manera posible. Tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en cada uno lo mejor de ellos. Recordemos siempre que en algún momento del trayecto, ellos podrán titubear y probablemente precisaremos entenderlos. Nosotros también titubearemos y habrá alguien que nos comprenda.
El gran misterio, al fin, es que no sabremos jamás en qué estación bajaremos y mucho menos dónde bajarán nuestros compañeros, ni siquiera el que está sentado en el asiento de al lado.
Me quedo pensando si cuando baje del tren, sentiré nostalgia… creo que sí.
Separarme de algunos amigos de los que hice en el viaje será doloroso. Dejar que mis hijos sigan solos, será muy triste. Pero me aferro a la esperanza de que, en algún momento, llegaré a la estación principal y tendré la gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían cuando embarcaron. Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré con que el equipaje creciera y se hiciera valioso.
Amigo mío, hagamos que nuestra estancia en este tren sea tranquila y que haya valido la pena.
Hagamos tanto, para que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje añoranza y lindos recuerdos a los que permanezcan en el viaje.
A tí, que eres parte de mi tren, te deseo un… ¡¡¡Feliz viaje!!!.